El texto que sigue fué publicado en la edición del diario Página 12, del martes 12 de abril.
En estos días se han multiplicado los "operativos" mediáticos relacionados con la "inseguridad" que podría generar la decisión del Gobierno Nacional de retirar las custodias de la Policía Federal a edificios publicos de la ciudad de Buenos Aires.
En ese marco, la palabra de un sacerdote que, además de ser el cura párroco de una zona afectada duramente por la falta de atención sanitaria, se ha desempeñado como enfermero en el Hospital Piñero, uno de los centros de los polémicos "paros" de médicos, enfermeros y empleados, suena como la voz de un fiscal que llama a las cosas por su nombre.
Es reconfortante encontrar curas así, que viven y trabajan con y para los más necesitados.
La inseguridad de los pacientes
Por Francisco Olveira *
Después de más de cinco años, el pasado 18 de marzo renuncié a mi trabajo de enfermero profesional en el Hospital Piñero, puesto que era para toda la vida.Una de las principales razones que me motivaron fue el continuo maltrato al que veía sometidos a los pacientes, la gran mayoría de ellos pobres, muchos de ellos extranjeros.
Por eso me indigna tanto este paro por “seguridad” cuando el causante de la inseguridad en un 95 por ciento es un sistema perverso que expulsa a los pobres de la atención de su salud; un sistema que ve en el paciente alguien que viene a molestar y no alguien que no sólo tiene derecho a la salud, sino que tiene derecho a exigir salud y trato digno.
Hagan la prueba: vayan un día al estacionamiento del hospital donde solo entran autos de los trabajadores. A las 7 podrá estacionar donde quiera; a las 8.30 empezará a ir llenándose; tipo 9 casi lleno; 9.30 lleno; no desespere, desde las 11.30 el estacionamiento comienza a vaciarse, a las 13 estacione donde quiera nuevamente.
¿Cuánto trabaja un médico? Haga usted la cuenta. Que no son todos, seguro, que son muchos se lo aseguro, los he visto llegar a las 9 e irse a las 11.30 con toda impunidad a su trabajo privado. Por eso, digo que el 95 por ciento de la inseguridad la crean los mismos que ahora se rasgan las vestiduras; en un hospital conseguir un turno es una odisea, no ya que te operen, para eso hay que llegar muriéndose a la guardia; ni intente sacar los turnos que requerirá, pues los estudios se le irán venciendo hasta que pierda la paciencia.
Esto no es un paro, esto es devolución de favores, es hacerle el aguante a Macri, que ya no puede sostenerse más que con gente ineficiente como él. No digo que no haga falta algún tipo de seguridad en un hospital, pero sí que lo que hace falta es recuperar el hospital público y que el trabajador, se llame médico o enfermero, se acuerde que quien le paga el sueldo no es alguien que viene a molestar, sino alguien que está enfermo y tiene derecho a su salud. Se acabaría la mayor parte de los problemas que no son otros que la desesperación de no verse atendido, de ver a su familiar desamparado.
Por eso, muchos trabajadores de salud (aunque no se quiera visibilizar sus voces por los medios dominantes) están en contra de este paro del cual no fueron consultados y asqueados por este tipo de conducción sindical que sólo busca mantener privilegios y no el bien de la gente.
* Enfermero y párroco en la Isla Maciel.
Voces de la comunicación popular en la FM 89.3- RADIO GRÁFICA-
viernes, 15 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
¿DONDE ESTAN LAS RAYAS BLANCAS?
A mediados del mes de diciembre de 2010 una cuadrilla colocó a lo largo de la Avenida Cabildo, desde el cruce con la Avenida General Paz (conocido como Puente Saavedra), una serie de cartelitos amarillos que decían algo así como “Haciendo Bs. As. Plan de pavimentación 2011”
En Navidad ya habían comenzado a romper el asfalto. Lo levantaban, lo “procesaban” en unos volquetes que seguían a las máquinas y lo volvían a colocar. Luego pasaban unas aplanadoras medianas y aplastaban la nueva “pasta negra”.
En total, las obras se extendieron por más de 3 meses.
No es necesario describir las congestiones de autos, micros, colectivos, camiones, y otros vehículos, que se produjeron en la zona a lo largo de todo el verano.
Finalmente las máquinas se retiraron.
Pero, a lo largo de esas 14 o 15 cuadras, se ha producido una situación que genera incertidumbre en quienes recorren la Av. Cabildo.
En siete de los cruces de calles han desaparecido las tradicionales “sendas peatonales”
Avenida Cabildo y Besares: 2 sendas dobles + 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Vilela : 2 sendas dobles+ 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Paroissien: 2 sendas dobles + 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Manzanares: 1 senda doble + 1 sendas simple = 3 sendas
Avenida Cabildo y Jaramillo: 1 senda doble + 1 sendas simple = 3 sendas
Avenida Cabildo y García del Río: 1 senda doble + 3 sendas simples = 5 sendas
Avenida Cabildo y Larralde: 1 senda doble = 2 sendas
____________________________
TOTAL = 31 SENDAS
Existen 3 hipótesis diferentes:
a) Los trabajos de “repavimentación” comenzaron a mediados de diciembre del 2010, y terminaron a fines de marzo de 2011. Es posible que, después de más de 90 días para “repavimentar” 14 cuadras, los responsables del trabajo hayan olvidado la terminación que debía tener el trabajo.
b) Alguien se robó las rayas blancas de las sendas y las está vendiendo en el mercado negro.
c) Se trata de un pavimento PRO vehículos y no PRO peatones.
Los peatones deberán cruzar como y donde puedan.
Caminar buscando la senda peatonal más cercana es un buen ejercicio,
En todos los casos se solicita a los automovilistas que circulan por la zona, que imaginen que las rayas blancas están pintadas, detengan sus autos ante el semáforo en rojo, y respeten lo que se conoce como “senda peatonal”, en este caso imaginarias , para que los peatones puedan cruzar sin peligro.
Por último: se solicita a quienes encuentren rayas blancas abandonadas las entreguen en la Dirección de Obras del Gobierno de la Ciudad.
En Navidad ya habían comenzado a romper el asfalto. Lo levantaban, lo “procesaban” en unos volquetes que seguían a las máquinas y lo volvían a colocar. Luego pasaban unas aplanadoras medianas y aplastaban la nueva “pasta negra”.
En total, las obras se extendieron por más de 3 meses.
No es necesario describir las congestiones de autos, micros, colectivos, camiones, y otros vehículos, que se produjeron en la zona a lo largo de todo el verano.
Finalmente las máquinas se retiraron.
Pero, a lo largo de esas 14 o 15 cuadras, se ha producido una situación que genera incertidumbre en quienes recorren la Av. Cabildo.
En siete de los cruces de calles han desaparecido las tradicionales “sendas peatonales”
Avenida Cabildo y Besares: 2 sendas dobles + 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Vilela : 2 sendas dobles+ 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Paroissien: 2 sendas dobles + 2 sendas simples = 6 sendas
Avenida Cabildo y Manzanares: 1 senda doble + 1 sendas simple = 3 sendas
Avenida Cabildo y Jaramillo: 1 senda doble + 1 sendas simple = 3 sendas
Avenida Cabildo y García del Río: 1 senda doble + 3 sendas simples = 5 sendas
Avenida Cabildo y Larralde: 1 senda doble = 2 sendas
____________________________
TOTAL = 31 SENDAS
Existen 3 hipótesis diferentes:
a) Los trabajos de “repavimentación” comenzaron a mediados de diciembre del 2010, y terminaron a fines de marzo de 2011. Es posible que, después de más de 90 días para “repavimentar” 14 cuadras, los responsables del trabajo hayan olvidado la terminación que debía tener el trabajo.
b) Alguien se robó las rayas blancas de las sendas y las está vendiendo en el mercado negro.
c) Se trata de un pavimento PRO vehículos y no PRO peatones.
Los peatones deberán cruzar como y donde puedan.
Caminar buscando la senda peatonal más cercana es un buen ejercicio,
En todos los casos se solicita a los automovilistas que circulan por la zona, que imaginen que las rayas blancas están pintadas, detengan sus autos ante el semáforo en rojo, y respeten lo que se conoce como “senda peatonal”, en este caso imaginarias , para que los peatones puedan cruzar sin peligro.
Por último: se solicita a quienes encuentren rayas blancas abandonadas las entreguen en la Dirección de Obras del Gobierno de la Ciudad.
martes, 5 de abril de 2011
LA PATRIA ESTAFADA
¿Puede una causa justa convertirse en una gigantesca estafa?
Resulta difícil aceptarlo. Cuesta comprender algo así.
Sin embargo la Guerra de Malvinas (jamás la histórica reivindicación de nuestros derechos) parece haber sido una nueva estafa al Pueblo Argentino.
Sobre una reivindicación histórica, DESDE SIEMPRE y PARA SIEMPRE, se montó algo que se aproxima demasiado a un "operativo Blanqueo" de la dictadura militar.
El general Galtieri había viajado a EEUU unos meses antes.
Allí le habían expresado que era un "general de 4 estrellas" (máxima jerarquía militar en aquel país). El hombre se tomó una botella de "Caballito Blanco", y se lo creyó.
Cuando regresó, con sus socios de la Marina y la Aeronáutica, concibieron el "operativo blanqueo".
Nunca se les ocurrió pensar que la "guerra" desatada por Argentina, justificaría instalar en al Atlántico Sur una formidable guarnición de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), una estratégica base operativa muy cercana al continente, apta para alcanzar cualquier objetivo en todo el sur de América.
No quiero pensar ni remotamente que lo imaginaron.
Porque eso convertiría a quienes tomaron la decisión de "tomar" las islas, en "infames traidores a la Patria". Me cuesta pensarlos tan siniestros.
Tan groseramente armado fue todo que, lo primero que tomaron fueron las "Georgias".
Un bautizado comando "lagarto" (como en las películas de guerra), al mando de Tte. Astiz, ocupó esas islas.
Así, Astiz dejaba de ser el denunciado secuestrador de estudiantes y monjas para ser un "heroico luchador" por la Patria.
Llegaron un par de naves con soldados británicos y los "lagartos" se rindieron sin disparar un tiro.
Después, el mismo Pueblo que había sido reprimido el 29 de marzo anterior durante una movilización de la CGT, fue el blanco del "operativo blanqueo" de los medios, como siempre, al servicio del gobierno militar.
Se organizaron mediáticas colectas. Se donaron dinero y joyas.
Se reunieron alimentos que nunca llegaron a las islas.
Algún quiosquero confesó, poco después, haber comprado golosinas para revender en su negocio, en un "remate" de donaciones recibidas para Malvinas.
Solo dos datos más:
Mientras en las islas morían cientos de militares, (oficiales, suboficiales y soldados) en Buenos Aires, el ministro Roberto Alemann habría autorizado a empresas inglesas a girar remesas de dinero a sus casas matrices en Londres.
¡Linda forma de tratar a quien, se dice, es el enemigo!
El último: Nuestros militares habrán estudiado como cualquier otro, lo que es la estrategia "geopolítica de un país en guerra.
El ejemplo de Vietnam surge muy rápido.
Todo un pueblo ocupando cada centímetro de territorio, cada habitante convertido en un combatiente, mientras en París, los diplomáticos tejían y destejían acuerdos.
Así expulsaron de su territorio al ejército más poderoso del planeta.
Nunca me enteré que, aquí, se convocaran contingentes de pobladores para radicarse en las islas y comenzar a generar una comunidad "argentina".
Porque siempre se supo que los kelpers seguían, y siguen, considerándose descendientes de inmigrantes ingleses.
Mientras en las islas, combatían y morían argentinos, en Buenos Aires, en las oficinas de las multinacionales, la clase media anotaba cuántos buques enemigos averiaban nuestros aviadores, según las informaciones de nuestra televisión.
Parecía algo así como jugar la batalla naval sobre un papel cuadriculado.
Han pasado 29 años.
La historia puede ser escondida, silenciada, deformada.
Pero es imposible modificarla. Los hechos que ocurrieron, siempre, de una forma u otra, quedan documentados.
Algunas veces, incluso, los testimonios provienen de fuentes que, por su origen, comprometen definitivamente a los protagonistas.
Ahí está, en Internet, para quienes quieran conocerlo, el informe Rattenbach.
Es un documento elaborado por una comisión militar, con representantes de las tres armas, que convocó el ex-general Bignone.
Analiza las responsabilidades políticas y operacionales de quienes comandaron esa guerra.
Es un documento duro, que cuestiona severamente mucho de lo que se hizo, o no se hizo, en esa
guerra.
Mi cariño, mi reconocimiento y mi homenaje a cada militar, oficial, suboficial o soldado, que dio su vida en las islas Malvinas, combatiendo por Nuestra Patria.
El mismo reconocimiento y homenaje para los que sobre vivieron y sufrieron el dolor y la humillación de la derrota y todavía viven con el recuerdo de aquel horror.
Pero mi desprecio más profundo para quienes enviaron irresponsablemente a la muerte a quienes eran sus camaradas de armas, jóvenes soldados, jóvenes oficiales y suboficiales; todos ellos Argentinos que ofrendaron su vida en el marco de una operación político-militar que se pareció demasiado a una estafa a los argentinos y a nuestra Patria.
Resulta difícil aceptarlo. Cuesta comprender algo así.
Sin embargo la Guerra de Malvinas (jamás la histórica reivindicación de nuestros derechos) parece haber sido una nueva estafa al Pueblo Argentino.
Sobre una reivindicación histórica, DESDE SIEMPRE y PARA SIEMPRE, se montó algo que se aproxima demasiado a un "operativo Blanqueo" de la dictadura militar.
El general Galtieri había viajado a EEUU unos meses antes.
Allí le habían expresado que era un "general de 4 estrellas" (máxima jerarquía militar en aquel país). El hombre se tomó una botella de "Caballito Blanco", y se lo creyó.
Cuando regresó, con sus socios de la Marina y la Aeronáutica, concibieron el "operativo blanqueo".
Nunca se les ocurrió pensar que la "guerra" desatada por Argentina, justificaría instalar en al Atlántico Sur una formidable guarnición de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), una estratégica base operativa muy cercana al continente, apta para alcanzar cualquier objetivo en todo el sur de América.
No quiero pensar ni remotamente que lo imaginaron.
Porque eso convertiría a quienes tomaron la decisión de "tomar" las islas, en "infames traidores a la Patria". Me cuesta pensarlos tan siniestros.
Tan groseramente armado fue todo que, lo primero que tomaron fueron las "Georgias".
Un bautizado comando "lagarto" (como en las películas de guerra), al mando de Tte. Astiz, ocupó esas islas.
Así, Astiz dejaba de ser el denunciado secuestrador de estudiantes y monjas para ser un "heroico luchador" por la Patria.
Llegaron un par de naves con soldados británicos y los "lagartos" se rindieron sin disparar un tiro.
Después, el mismo Pueblo que había sido reprimido el 29 de marzo anterior durante una movilización de la CGT, fue el blanco del "operativo blanqueo" de los medios, como siempre, al servicio del gobierno militar.
Se organizaron mediáticas colectas. Se donaron dinero y joyas.
Se reunieron alimentos que nunca llegaron a las islas.
Algún quiosquero confesó, poco después, haber comprado golosinas para revender en su negocio, en un "remate" de donaciones recibidas para Malvinas.
Solo dos datos más:
Mientras en las islas morían cientos de militares, (oficiales, suboficiales y soldados) en Buenos Aires, el ministro Roberto Alemann habría autorizado a empresas inglesas a girar remesas de dinero a sus casas matrices en Londres.
¡Linda forma de tratar a quien, se dice, es el enemigo!
El último: Nuestros militares habrán estudiado como cualquier otro, lo que es la estrategia "geopolítica de un país en guerra.
El ejemplo de Vietnam surge muy rápido.
Todo un pueblo ocupando cada centímetro de territorio, cada habitante convertido en un combatiente, mientras en París, los diplomáticos tejían y destejían acuerdos.
Así expulsaron de su territorio al ejército más poderoso del planeta.
Nunca me enteré que, aquí, se convocaran contingentes de pobladores para radicarse en las islas y comenzar a generar una comunidad "argentina".
Porque siempre se supo que los kelpers seguían, y siguen, considerándose descendientes de inmigrantes ingleses.
Mientras en las islas, combatían y morían argentinos, en Buenos Aires, en las oficinas de las multinacionales, la clase media anotaba cuántos buques enemigos averiaban nuestros aviadores, según las informaciones de nuestra televisión.
Parecía algo así como jugar la batalla naval sobre un papel cuadriculado.
Han pasado 29 años.
La historia puede ser escondida, silenciada, deformada.
Pero es imposible modificarla. Los hechos que ocurrieron, siempre, de una forma u otra, quedan documentados.
Algunas veces, incluso, los testimonios provienen de fuentes que, por su origen, comprometen definitivamente a los protagonistas.
Ahí está, en Internet, para quienes quieran conocerlo, el informe Rattenbach.
Es un documento elaborado por una comisión militar, con representantes de las tres armas, que convocó el ex-general Bignone.
Analiza las responsabilidades políticas y operacionales de quienes comandaron esa guerra.
Es un documento duro, que cuestiona severamente mucho de lo que se hizo, o no se hizo, en esa
guerra.
Mi cariño, mi reconocimiento y mi homenaje a cada militar, oficial, suboficial o soldado, que dio su vida en las islas Malvinas, combatiendo por Nuestra Patria.
El mismo reconocimiento y homenaje para los que sobre vivieron y sufrieron el dolor y la humillación de la derrota y todavía viven con el recuerdo de aquel horror.
Pero mi desprecio más profundo para quienes enviaron irresponsablemente a la muerte a quienes eran sus camaradas de armas, jóvenes soldados, jóvenes oficiales y suboficiales; todos ellos Argentinos que ofrendaron su vida en el marco de una operación político-militar que se pareció demasiado a una estafa a los argentinos y a nuestra Patria.
viernes, 25 de marzo de 2011
A 35 AÑOS
Hace 35 años comenzó la noche más negra que le ha tocado vivir a Nuestro País y a Nuestro Pueblo.
Hoy, las nuevas generaciones han hecho suyas las banderas de Memoria, Verdad y Justicia.
Miles y miles de jóvenes y veteranos hemos rebalsado las plazas en todo el país para repudiar el siniestro golpe cívico-militar, reiterar la solidaridad con víctimas y familiares de tanto horror, y exigir juicio y castigo a Todos los culpables, militares y civiles.
Las palabras que siguen pertenecen al sacerdote Eduardo de la Serna.
¡Perdón! no pude ir… por Eduardo de la Serna

Perdon ...no pude ir!!
Creo que nunca falté un 24 de marzo a la plaza. Más contento unas veces, más molesto otras, desconcertado algunas, pero siempre estuve. El Alzheimer social que algunos proponen, ciertamente no es salud, y no es vida. No pude ir, esta vez, simplemente por estar en el exterior. Pero sí estuve caminando con la gente del CELS, a la que pertenezco con orgullo; sí estuve participando desde las páginas de Tiempo Argentino, pero siento –además- que estuve de otro modo nuevo, un modo que me llena de esperanza: estaban Belén, Luz, Florencia, Daniel, María… Hijos e hijas de amigos y amigas que hoy se sienten parte, que hoy decidieron dejar las consignas que nos declamaba, como si supiera, el ex–presidente Carlos Saúl, y que desde hace ya tiempo empezaron a darle nueva vida a una palabra casi sagrada: “militancia”. Sé que estuvieron en una u otra parte y sé que porque ellos estuvieron, también estuve yo. Porque una característica del poder, para mantenerse, es “invisibilizar” al otro; es lo que hace siempre el poderoso, sea el rico con el pobre, el varón con la mujer, el hétero con el homosexual, el blanco con el indígena, y el Primer mundo con el tercero. Es lo que hicieron los diarios hegemónicos con el acto del 24, y lo que hizo la dictadura y sus continuadores políticos-económicos con los jóvenes: invisibilizarlos. Pero súbitamente, un día, decidieron salir a la luz para mostrar su dolor por la muerte de Néstor, y los invisibles recobraron las calles que les pertenecían y les habían robado. Es cierto que otros lo habían hecho antes esporádicamente, pero nunca de un modo tan masivo. Tanto que esto preocupó al cómico doctor del habano, comparándolos con los jóvenes fanáticos del nazismo y el fascismo. Ya no podían negar lo evidente, sólo les quedaba deformarlo, o presentarlo en un pequeño recuadro abajo a la derecha de página par… Y si es posible, acompañado con alguna foto que sugiera desmanes, o algún cartel que provoque miedo. Y vino el acto en Huracán, donde “nos llamó la juventud maravillosa”, como me decía una; y vinieron más, y ahora, los días de la Memoria. Los jóvenes que hoy acompañan a Madres y Abuelas, no pueden sino llenarlas de vida y alegría, de saber que ante la vejez, las banderas -¡sus banderas!- siguen en alto. Otros jóvenes, como ayer sus hijos e hijas –mis compañeros-, quieren poner un pié en la construcción del futuro. Sin dudas discutirán, harán ruido, se pelearán, ¡molestarán! precisamente porque están vivos, porque están sembrando y cantando. Los desaparecidos encontrados, son muy pocos; los nietos recuperados, también, y seguimos buscando; pero ver jóvenes militando es un signo evidente que los que creyeron invisibilizar una generación, y hacerlo para siempre, sólo pudieron sembrar muerte y dolor, pero que los que apuestan por la vida, porque “otro país es posible” supieron mostrar que el amor es más fuerte. “Nunca menos”, gritaban; y a pesar que algunos quisieron deformarlo para que se entienda como resignación o “mal menor”, es el grito de la resistencia: “ni un paso atrás”, o –como ingenuamente decían los republicanos y más tarde los sandinistas, “¡no pasarán!”. Pasaron, porque el enemigo es poderoso, y nos tocará a los que tocamos la muerte con los dedos, alentar a los jóvenes a caminar pero sin descuidar que los militares están presos y sus cuadros descolgados, pero muchos empresarios, ganaderos y propietarios/as de medios están sueltos, y con poder, y con odio. Nos tocará contarles para mantener viva la memoria, y cantar con ellos los cantos de la esperanza en un mañana mejor. Les tocará a ellos escuchar a Madres y Abuelas y levantar mil pañuelos y mil nombres “y llevarlos como bandera a la victoria”.
Gracias al compañero y amigo Daniel, de "algunosprecios.blogspot.
Hoy, las nuevas generaciones han hecho suyas las banderas de Memoria, Verdad y Justicia.
Miles y miles de jóvenes y veteranos hemos rebalsado las plazas en todo el país para repudiar el siniestro golpe cívico-militar, reiterar la solidaridad con víctimas y familiares de tanto horror, y exigir juicio y castigo a Todos los culpables, militares y civiles.
Las palabras que siguen pertenecen al sacerdote Eduardo de la Serna.
¡Perdón! no pude ir… por Eduardo de la Serna

Perdon ...no pude ir!!
Creo que nunca falté un 24 de marzo a la plaza. Más contento unas veces, más molesto otras, desconcertado algunas, pero siempre estuve. El Alzheimer social que algunos proponen, ciertamente no es salud, y no es vida. No pude ir, esta vez, simplemente por estar en el exterior. Pero sí estuve caminando con la gente del CELS, a la que pertenezco con orgullo; sí estuve participando desde las páginas de Tiempo Argentino, pero siento –además- que estuve de otro modo nuevo, un modo que me llena de esperanza: estaban Belén, Luz, Florencia, Daniel, María… Hijos e hijas de amigos y amigas que hoy se sienten parte, que hoy decidieron dejar las consignas que nos declamaba, como si supiera, el ex–presidente Carlos Saúl, y que desde hace ya tiempo empezaron a darle nueva vida a una palabra casi sagrada: “militancia”. Sé que estuvieron en una u otra parte y sé que porque ellos estuvieron, también estuve yo. Porque una característica del poder, para mantenerse, es “invisibilizar” al otro; es lo que hace siempre el poderoso, sea el rico con el pobre, el varón con la mujer, el hétero con el homosexual, el blanco con el indígena, y el Primer mundo con el tercero. Es lo que hicieron los diarios hegemónicos con el acto del 24, y lo que hizo la dictadura y sus continuadores políticos-económicos con los jóvenes: invisibilizarlos. Pero súbitamente, un día, decidieron salir a la luz para mostrar su dolor por la muerte de Néstor, y los invisibles recobraron las calles que les pertenecían y les habían robado. Es cierto que otros lo habían hecho antes esporádicamente, pero nunca de un modo tan masivo. Tanto que esto preocupó al cómico doctor del habano, comparándolos con los jóvenes fanáticos del nazismo y el fascismo. Ya no podían negar lo evidente, sólo les quedaba deformarlo, o presentarlo en un pequeño recuadro abajo a la derecha de página par… Y si es posible, acompañado con alguna foto que sugiera desmanes, o algún cartel que provoque miedo. Y vino el acto en Huracán, donde “nos llamó la juventud maravillosa”, como me decía una; y vinieron más, y ahora, los días de la Memoria. Los jóvenes que hoy acompañan a Madres y Abuelas, no pueden sino llenarlas de vida y alegría, de saber que ante la vejez, las banderas -¡sus banderas!- siguen en alto. Otros jóvenes, como ayer sus hijos e hijas –mis compañeros-, quieren poner un pié en la construcción del futuro. Sin dudas discutirán, harán ruido, se pelearán, ¡molestarán! precisamente porque están vivos, porque están sembrando y cantando. Los desaparecidos encontrados, son muy pocos; los nietos recuperados, también, y seguimos buscando; pero ver jóvenes militando es un signo evidente que los que creyeron invisibilizar una generación, y hacerlo para siempre, sólo pudieron sembrar muerte y dolor, pero que los que apuestan por la vida, porque “otro país es posible” supieron mostrar que el amor es más fuerte. “Nunca menos”, gritaban; y a pesar que algunos quisieron deformarlo para que se entienda como resignación o “mal menor”, es el grito de la resistencia: “ni un paso atrás”, o –como ingenuamente decían los republicanos y más tarde los sandinistas, “¡no pasarán!”. Pasaron, porque el enemigo es poderoso, y nos tocará a los que tocamos la muerte con los dedos, alentar a los jóvenes a caminar pero sin descuidar que los militares están presos y sus cuadros descolgados, pero muchos empresarios, ganaderos y propietarios/as de medios están sueltos, y con poder, y con odio. Nos tocará contarles para mantener viva la memoria, y cantar con ellos los cantos de la esperanza en un mañana mejor. Les tocará a ellos escuchar a Madres y Abuelas y levantar mil pañuelos y mil nombres “y llevarlos como bandera a la victoria”.
Gracias al compañero y amigo Daniel, de "algunosprecios.blogspot.
lunes, 21 de marzo de 2011
JUEGO MILITANTE
Para octubre falta bastante ¿no?
Pero siempre es bueno estar en forma.
Entre movilización y movilización; o entre reunión y reunión, hay que mantenerse ágil y despierto.
Pero ojo: esto es un jueguito.
A los gorilas de verdad se les gana con ideas y propuestas.
En los ratos libres : a relajarse!!!
http://img9.xooimage.com/files/b/5/b/peronmain-26a5caf.swf
Pero siempre es bueno estar en forma.
Entre movilización y movilización; o entre reunión y reunión, hay que mantenerse ágil y despierto.
Pero ojo: esto es un jueguito.
A los gorilas de verdad se les gana con ideas y propuestas.
En los ratos libres : a relajarse!!!
http://img9.xooimage.com/files/b/5/b/peronmain-26a5caf.swf
martes, 15 de marzo de 2011
Dichos de Jorge Asís sobre la muerte de David Viñas
Un enemigo menos.” Eso es lo que opinó Jorge Asís al conocer la noticia del fallecimiento del intelectual David Viñas, ocurrida el jueves pasado. Así lo expresó en la red social Twitter. Y luego, publicó en su sitio un post, “Incienso de sándalo”. Ahí, el autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes, funcionario del gobierno de Carlos Menem y acérrimo defensor de las ideologías neoliberales de los ’90, se despachó con un texto polémico. Afirmó, por ejemplo: “En lo personal, Viñas estaba muerto, desde hacía más de veinte años.” Y a continuación también dijo: “La última vez que compartí una mesa con Viñas no fue en la calle Corrientes. Fue en Santiago de Chile, en 1988. (…) Tenía 61 años y Viñas ya estaba legítimamente enojado con el universo. Pero sobre todo, además, conmigo. Por haber adscripto al menemismo.” También calificó las novelas de Viñas como “envejecidas” y se despachó con críticas contra Tartabul, su último texto de ficción, publicado en 2006. A modo de provocación final, Asís acusó al autor de Literatura política y realidad argentina de robar libros por la calle Corrientes.
Los dichos de Asís indignaron a gran parte del campo intelectual y despertaron la polémica. Sin embargo, las críticas buscaron desmarcarse de la enemistad personal entre los escritores e hicieron hincapié en las diferencias políticas e ideológicas al momento de abordar la escritura. La socióloga y ensayista María Pía López, dijo: “Asís se equivoca en varios puntos. La obra de Viñas, por ejemplo, no está envejecida sino que tiene una enorme vigencia. Tartabul es una experiencia vanguardista sobre la lengua, donde Viñas hace una experiencia difícil: romper con su propia escritura para meterse en una experiencia más experimental y poética.” “No hay un antes y un después en Viñas sino en el propio Asís, cuando puso su pluma al servicio del cinismo de la derecha. Viñas mantuvo una obra autónoma respecto a toda forma de poder y un compromiso público con el campo de la izquierda”, agregó. De hecho, los hijos del escritor, María Adelaida y Lorenzo Ismael, fueron desaparecidos durante la última dictadura militar. Muchos años después, Viñas no quiso dar explicaciones sobre por qué había renunciado al dinero de la Beca Guggenheim que había ganado. Pero finalmente le dijo a un periodista: “Resolví tirar 25 mil dólares por la ventana. Y si me apurás un poco, mirá, fue un homenaje a mis hijos.”
El secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, sostuvo que no iba a referirse a los dichos de Asís (que ocupó ese mismo cargo durante un breve período en 1994) por considerar que era un tema estrictamente personal. Pero resaltó la obra de Viñas: “Fue un crítico literario, ensayista e intelectual comprometido con su época. Su contribución a la historia de la literatura argentina, y su feroz mirada crítica, resulta a esta altura una referencia ineludible para todo el campo intelectual. Su partida deja sin dudas un espacio difícil de llenar, pero una obra que todavía dispara reflexiones provocadoras acerca de la compleja y diversa identidad de las letras argentinas.”
Los dichos de Asís indignaron a gran parte del campo intelectual y despertaron la polémica. Sin embargo, las críticas buscaron desmarcarse de la enemistad personal entre los escritores e hicieron hincapié en las diferencias políticas e ideológicas al momento de abordar la escritura. La socióloga y ensayista María Pía López, dijo: “Asís se equivoca en varios puntos. La obra de Viñas, por ejemplo, no está envejecida sino que tiene una enorme vigencia. Tartabul es una experiencia vanguardista sobre la lengua, donde Viñas hace una experiencia difícil: romper con su propia escritura para meterse en una experiencia más experimental y poética.” “No hay un antes y un después en Viñas sino en el propio Asís, cuando puso su pluma al servicio del cinismo de la derecha. Viñas mantuvo una obra autónoma respecto a toda forma de poder y un compromiso público con el campo de la izquierda”, agregó. De hecho, los hijos del escritor, María Adelaida y Lorenzo Ismael, fueron desaparecidos durante la última dictadura militar. Muchos años después, Viñas no quiso dar explicaciones sobre por qué había renunciado al dinero de la Beca Guggenheim que había ganado. Pero finalmente le dijo a un periodista: “Resolví tirar 25 mil dólares por la ventana. Y si me apurás un poco, mirá, fue un homenaje a mis hijos.”
El secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, sostuvo que no iba a referirse a los dichos de Asís (que ocupó ese mismo cargo durante un breve período en 1994) por considerar que era un tema estrictamente personal. Pero resaltó la obra de Viñas: “Fue un crítico literario, ensayista e intelectual comprometido con su época. Su contribución a la historia de la literatura argentina, y su feroz mirada crítica, resulta a esta altura una referencia ineludible para todo el campo intelectual. Su partida deja sin dudas un espacio difícil de llenar, pero una obra que todavía dispara reflexiones provocadoras acerca de la compleja y diversa identidad de las letras argentinas.”
viernes, 11 de marzo de 2011
¿Te acordás, Ernestina? Es NUESTRA HISTORIA
¿Te acordás, Ernestina?
Si. Es NUESTRA HISTORIA.
Cámpora en la Rosada.
El Pueblo en la Plaza y en las calles.
¿Y Clarín...?
Clarín también estuvo
¿ Te acordás, Ernestina?
Si. Es NUESTRA HISTORIA.
Cámpora en la Rosada.
El Pueblo en la Plaza y en las calles.
¿Y Clarín...?
Clarín también estuvo
¿ Te acordás, Ernestina?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
